Una trayectoria Única

trayectoriaCosta entre São Paulo y Rio de Janeiro

Así nombro unos de mis escritos más hermosos, escribí en el año 2011, ya hace 4 años… cómo pasa el tiempo… os tengo que confesar que cada vez que leo este pasaje de mi vida, me emociono, me parece de tal hermosura y sinceridad que me llena los ojos de lágrimas, no de pena, de un sentimiento nuevo, que aún está por descubrirse.

Os dejo con “Una trayectoria Única”

En una noche iluminada por la luna llena vagaba por el interior de la tierra un ser, desconocido, que mostraba una cierta faceta de inquietud y a la vez timidez.

Todos sabían que existía aún que pocos le veían.

En esta precisa noche decidió divagar sin rumbo, hacia el infinito, a un lugar donde nadie había conseguido llegar antes. Pero este ser, simple, metódico y seguro de sí mismo estaba dispuesto a alcanzar, sea como sea, este espacio entre la nada y el todo.

Un espacio donde intuimos que los sentimientos no tienen lugar al error, que el todo está a flor de piel, desde las minúsculas partículas que planean por el aire hasta la hermosa roca que nos recuerda continuamente la necesidad de estar pegados al suelo.

Cuanto más se adentraba la noche, más se sentía cerca y a la vez lejos, con ilusiones pero cansado, escuchaba historias contadas por la propia naturaleza, historias de miedo, otras veces de pena, pero ninguna de alegría, paz o esperanza.

Aún con todo el peso del mundo encima, no se rendía, pensaba que si encontraba este espacio, el vacío se rellenaría, y quizás en lo más íntimo de su interior algo le decía que todo cambiaría.

La aproximación del sol le perturbaba, aún que supiera que había tiempo suficiente antes que diera los primeros rayos de luz, confiaba que el brillo de aquella luna esplendida le guiaría hasta el fin o principio, no sabía bien como definirlo, sí que estaba seguro que pasaría algo maravillo, único, eterno, que marcaría un antes y un después de todo, absolutamente todo.

Entre millares de posibilidades eligió una, sabía que era la cierta, confiaba en algo que no sabía bien lo que era, pero sentía que el más abundante silencio le daba pautas, llegaba a oírlo y podía llegar a definirlo, tal como la suavidad de un plumaje sobre la mirada de un niño, esta mirada que le venía en recuerdos lejanos, casi inexistentes, pero lo suficientemente dulce como para hacerle sonreír.

Estaba cerca, lo notaba, lo presentía, era como si estuviera a un paso de este espacio, pero no se atrevía a dar el último paso, en el fondo no quería decepcionarse, no aguantaría estar equivocado en que su existencia en este espacio pudiera cambiar algo.

Se llenó de valor y dio el paso final, y se encontró a su YO, sólo, abandonado, triste, sin fuerzas ni siquiera para respirar. Al principio se quedó paralizado, mudo, estático, y enseguida le levantó, le cogió de la mano, le mimó y se dio cuenta que por este motivo él era el único que podía hacer todo este recorrido, el único que podía salvar todo, este todo tan buscado y esperado por el mundo, el todo de cada uno, esta era la respuesta. Una vez encontrado su todo, sería un ejemplo a cualquier manifestación de vida de que es posible y vale la pena descubrirse a uno mismo.

Escrito por Shelly C. R. A. en Barcelona, 12 de Abril de 2011.

¿Qué os parece, encontráis algún mensaje en este escrito? ¿Quieres reflexionar sobre este pensamiento?

2 comentarios sobre “Una trayectoria Única

  1. Es muy difícil buscarmos el ser que vive en nuestro mas profundo y verdadero interior, hace falta valentia y el momento cierto.

  2. Totalmente de acuerdo que hace falta mucha dedicación, pero el momento cierto es siempre, el ahora!

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